Forced to Flee and Return to Honduras

In January 2021, over 8,000 migrants left San Pedro Sula for the United States, fleeing the insecurity, poverty, and uncertainty of Honduras, a situation that had worsened due to the COVID-19 pandemic and the grave impacts of Hurricanes Eta and Iota. Participating in this caravan were approximately 300 members of the LGBTQI+ community, of whom 100 were trans woman.

Obligadas a huir y a volver a Honduras

En enero de 2021, más de 8.000 personas salieron de San Pedro Sula en dirección a Estados Unidos, huyendo de la inseguridad, pobreza e incertidumbre que se vive en Honduras; una situación intensificada por la pandemia del COVID-19 y los fuertes impactos de los huracanes Eta y Iota.

“Without Human Rights, there is no Development”

When the protests first began in Guapinol, Juana Ramona Zúñiga was in a meeting with the community council. She received a call; they wanted her to join a demonstration in the street. “The struggle is contagious.

"Honduras will not be ZEDE-d"

“Honduras will not be ZEDE-d,” has been the main response of Honduran society in the face of the imminent implementation of Employment and Economic Development Zones (ZEDEs, as per the abbreviation in Spanish) in different areas throughout the country. These zones are defined by the Honduran Secretary for Economic Development as areas of Honduran national territory, which are subject to a “special regime”, and in which investors control fiscal policy, security, and conflict resolution.

"Honduras no se ZEDE"

“Honduras no se Zede” es la respuesta mayoritaria de la sociedad hondureña ante la inminente implementación de las Zonas de Empleo y Desarrollo (ZEDE) en diferentes lugares del país. Estas zonas, definidas por la Secretaría de Desarrollo Económico de Honduras como áreas del territorio nacional que están sujetas a un “régimen especial” y donde los inversionistas estarán a cargo de la política fiscal, de seguridad y de resolución de conflictos, no han pasado desapercibidas por las sociedad civil hondureña.

“Tuvieron que pasar 10 años para que la gente se diera cuenta que nos estaban engañando”

Cuando se enteró que un proyecto hidroeléctrico amenazaba el río de su comunidad, Alba Domínguez, integrante de Sociedad Civil San José, cambió las máquinas de costura por reuniones, plantones y otras acciones de protesta. “Solo me quedaba tiempo en las noches para costurar. Poco a poco, fui perdiendo clientes porque las horas no me alcanzaban y finalmente, tuve que dejar mi trabajo”.

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