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"Nuestra determinación supera nuestro miedo"

Este informe presenta los hallazgos de una delegación independiente de abogados internacionales que llevó a cabo una misión  investigación en Honduras en septiembre  2025, examinando la grave situación  derechos humanos que enfrentan los pueblos indígenas y las comunidades campesinas que luchan por la tierra y el territorio en Honduras.

La delegación viajó a los departamentos de Francisco Morazán, Comayagua, Cortés y Colón, reuniéndose con comunidades indígenas y campesinas, movimientos sociales, representantes legales, autoridades estatales, el Ministerio Público, el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos (ACNUDH) y el cuerpo diplomático. La Delegación Independiente de Abogados Internacionales fue invitada a Honduras por el Bufete Justicia para los Pueblos y acompañada por PBI. 

Conclusiones

El informe concluyó que los conflictos agrarios en Honduras tienen causas históricas que se han visto exacerbadas por una estructura en la que convergen los intereses de las empresas agroindustriales y extractivas, la corrupción, el crimen organizado y la complicidad o aquiescencia de las estructuras de seguridad del Estado.

Los testimonios recogidos por la delegación muestran que la violencia, la criminalización y los desalojos forzosos no son incidentes aislados, sino componentes de una estrategia que garantiza la impunidad por graves violaciones de derechos humanos y consolida un modelo de desarrollo que es contrario a los modos de vida de las comunidades indígenas y campesinas del país.

Sobre la base de relatos de varias comunidades afectadas, reuniones con las autoridades estatales y análisis de declaraciones de organizaciones internacionales e información de acceso público, la delegación identificó patrones de violaciones graves y sistemáticas de los derechos humanos.

La violencia física y psicológica se utiliza constantemente como una herramienta para intimidar, desplazar y desmantelar la defensa del medio ambiente, los territorios indígenas y las tierras campesinas. El asesinato de líderes es un método recurrente utilizado para aplastar tal resistencia. Los casos de Berta Cáceres (Intibucá), Juan López, Aly Domínguez, Jairo Bonilla (Guapinol) y Roger Alexis Castillo Fuentes (Bajo Aguán) son solo la punta del iceberg de esta violencia, que se ha cobrado cientos de vidas.

Además, los delegados señalaron que los perpetradores y autores intelectuales detrás de estos crímenes, que a menudo están vinculados a poderosos intereses comerciales y delincuencia organizada, no son investigados ni castigados, perpetuando un ciclo de violencia e impunidad.

El informe destaca que el sistema de justicia hondureño se está utilizando para procesar a las personas que defienden su tierra y territorio. El delito de “intrusión” (usurpación) se ha utilizado sistemáticamente contra miembros de comunidades indígenas y campesinas y sus dirigentes, que a menudo son sometidos a procedimientos penales arbitrarios y a medidas cautelares prolongadas que restringen su libertad y dificultan su trabajo para defender sus tierras. Este patrón se ha visto exacerbado por la emisión del Decreto 93-2021, que elimina las principales salvaguardias procesales, como el requisito de que se utilice la “violencia o la intimidación” para constituir el delito de allanamiento. 

La debilidad institucional y la ausencia de políticas efectivas de propiedad de la tierra se señalaron como factores determinantes en el conflicto agrario en Honduras y la falta de protección de los derechos de propiedad de los pueblos indígenas, garífunas y afrohondureños sobre sus tierras ancestrales ha significado que terceros, a menudo con la aquiescencia del propio Estado, los han usurpado a través de títulos de propiedad de tierras obtenidos de manera irregular, actos de corrupción y violencia. Las causas estructurales de las violaciones de los derechos humanos contra las comunidades campesinas y los pueblos indígenas y garífunas se mantienen sin cambios y han empeorado en los últimos años. La seguridad jurídica y la protección de sus tierras y territorios son condiciones esenciales para resolver este persistente conflicto rural.

Por lo tanto, la delegación recomienda que el Estado hondureño:

  • Derogar inmediatamente el Decreto 93-2021 y reforma el Código Penal y el Código de Procedimiento Penal para eliminar el concepto de desalojo preventivo y prevenir el uso arbitrario del poder punitivo contra los defensores indígenas y campesinos.
  • Resolver inconsistencias en los registros en poder del Instituto Nacional Agrario y de la Oficina de Registro de la Propiedad a través de una encuesta catastral nacional, de acuerdo con los compromisos internacionales de Honduras.
  • Establecer e implementar efectivamente la Comisión Tripartita de la Verdad para investigar las violaciones de derechos humanos en el Bajo Aguán.
  • Supervisar y regular las actividades empresariales para prevenir las violaciones de los derechos humanos y los daños ambientales.
  • Aplicar la jurisdicción especial para la tierra y el territorio, velando por que las controversias sobre la propiedad se resuelvan mediante procedimientos agrarios o civiles en lugar de procedimientos penales.
  • Que la Corte Interamericana de Derechos Humanos cumpla plena e inmediatamente con las sentencias de la Corte Interamericana de Derechos Humanos.
  • Reestructurar el Mecanismo Nacional de Protección para que proporcione respuestas eficaces encaminadas a prevenir la violencia contra quienes defienden su tierra y sus recursos naturales.

Además, la delegación recomienda que la comunidad internacional y los bancos multilaterales:

  • Fortalecer los mecanismos para proteger a quienes defienden los derechos de las campesino comunidades indígenas y campesinas.
  • Dar prioridad a las cuestiones planteadas en el presente informe en los programas de diálogo político y cooperación con el Estado hondureño; y
  • Establecer mecanismos obligatorios de derechos humanos y debida diligencia ambiental para todas las empresas con inversiones, operaciones directas y enlaces de cadenas de suministro en Honduras.